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Dos aviones rebeldes atacaron la capital de Sri Lanka y uno de ellos dejó caer una bomba sobre una oficina del gobierno en el corazón de la capital. No se reportaron víctimas sin embargo al menos 28 personas han resultado heridas.

El vocero militar, brigadier Udaya Nanayakkara, dijo la fuerza aérea persiguió a los aviones y derribó a uno de ellos.

El ataque constituye un fuerte golpe para el gobierno de Sri Lanka, que aseguraba haber destruido todas las pistas aéreas clandestinas de los Tigres de Tamil y anulado su pequeña fuerza aérea.

Testigos en el aeropuerto internacional al norte de la capital dijeron que escucharon una fuerte explosión y fuego antiaéreo, pero no estaba claro si el aeropuerto mismo fue atacado.

El bombardeo sobre Colombo se produce en medio de la gran ofensiva (“batalla final” en palabras del presidente Mahinda Rajapaksa) que lleva a cabo el Ejército cingalés (etnia mayoritaria 73%, sobre la tamil -8%) en la zona noreste del país donde la guerrilla de los Tigres Tamiles ha dado batalla al Gobierno desde hace ya casi tres décadas.

Human Rights Watch instó a los dos bandos a poner fin inmediatamente “a la continua carnicería de civiles”.

A pesar de que la mayor parte de su territorio ha sido capturado por una rápida ofensiva militar, ninguno de los pequeños aviones de sólo un motor han sido encontrados por las tropas.

La guerra civil en Sri Lanka, el conflicto de mayor duración en Asia, ha provocado la muerte de 70.000 personas desde su inicio en 1983.