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El periodista iraquí que le arrojó sus zapatos al ex presidente estadounidense George W. Bush no se disculpó el jueves al comienzo de su juicio, y en cambio apeló en forma desafiante al orgullo de su país convulsionado por la guerra.

Al-Zaidi ganó notoriedad cuando el 14 de diciembre cubría una rueda de prensa de Bush y el primer ministro Nouri Al-Maliki, y lanzó sus dos zapatos al mandatario visitante.

”Lo que me impulsó a hacerlo fue la humillación a la que ha estado sujeta Irak debido a la ocupación estadounidense y el asesinato de gente inocente”, explicó al-Zeidi. ”Yo quería restaurar el orgullo de los iraquíes de cualquier modo que fuera posible en vez de usar armas”.

El periodista de 30 años también afirmó en su testimonio a un panel de tres jueces que fue torturado en la cárcel, lo que el gobierno iraquí negó.

Al-Zeidi, que adquirió estatura de héroe en Irak y el resto del Oriente Medio, fue recibido con una ovación de sus partidarios al entrar en el recinto judicial en Bagdad. Su tía le entregó una bufanda con los colores rojo, negro y verde de la bandera iraquí, que él besó y se colocó alrededor del cuello.

Al-Zaidi es juzgado por agresión a un jefe de estado extranjero y, de ser hallado culpable, pudiera ser condenado a un máximo de 15 años, aunque el vasto equipo de abogados que le defienden argumentó que su osada reacción frente a Bush fue “legítima”.

El juez que presidió la audiencia amenazó con expulsar al público si no se tranquilizaba. El juicio fue aplazado hasta el 12 de marzo.

Los abogados de Zaidi han defendido que el periodista se limitó a expresar su oposición a la presencia de Estados Unidos en Irak y que Bush no estuvo en peligro en ningún momento. Zaidi lanzó sus dos zapatos al ex mandatario durante una conferencia de prensa en Bagdad el 15 de diciembre pasado, con el primer ministro iraquí Nuri al Maliki, y le insultó llamándole “perro”. También dijo que su acción era un “beso de despedida” de aquellos que habían resultado muertos, huérfanos o viudos en Irak.

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