Ultimo dictador argentino fue condenado a 25 años
La Justicia argentina ha condenado a Reynaldo Bignone, último presidente de facto, a 25 años de cárcel común por ser culpable de crímenes de lesa humanidad contra 56 personas en Campo de Mayo, donde funcionaron dos centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar (1976-1983). El Tribunal Federal de San Martín, ubicado en los alrededores de la capital argentina, determinó que Bignone fue coautor penalmente responsable de 56 casos de allanamiento ilegal, robo agravado por el uso de armas, privación ilegítima de la libertad agravada por amenazas e imposición de tormentos cometidos en Campo de Mayo, destacó DPA.
La misma pena recibieron los ex generales Santiago Omar Riveros, de 83 años, y Fernando Verplaetsen, de 84, mientras que los ex militares Carlos Tepedino, Jorge García y Eugenio Guañabens Perelló fueron condenado a 20, 18 y 17 años de prisión, respectivamente. El ex policía Germán Montenegro fue absuelto. Luego de ingresar y salir de la cárcel en varias oportunidades por delitos de lesa humanidad, Bignone fue detenido en 2007 y gozaba del beneficio del arresto domiciliario, previsto en la legislación argentina para personas mayores de 70 años. Sin embargo, el fallo -aplaudido por familiares y allegados de las víctimas que presenciaron su lectura- ordenó además que se revoque la prisión domiciliaria de la que gozaba Bignone, de 82 años, quien ahora permanecerá en una cárcel común.

En su descargo, horas antes de la sentencia, Bignone había dicho ante el Tribunal que en la década del '70 hubo una "guerra" en la cual las Fuerzas Armadas "tuvieron que intervenir en la lucha para derrocar al terrorismo". "Fue una guerra irregular. Lo real era que existían clandestinas organizaciones terroristas que no eran demasiados jóvenes ni idealistas.
Su ideal era la toma del poder por la fuerza subversiva. Tenían combatientes, tácticas, cargamento y fabricaban bombas. Mataban indiscriminadamente y a traición. Asaltaban y cambiaban su identidad". Bignone indicó que "se machaca con que hay 30.000 desaparecidos", tal como sostienen numerosas organizaciones de derechos humanos, pero "jamás se mostró la veracidad de esta cifra". "No niego que la desaparición de personas sea delito en paz, (pero) en tiempos de guerra tiene otra clasificación. Nunca se demostró que en 10 años de guerra fueron más de 8.000. Se baraja la cifra de bebés desaparecidos, que resulta sensible e impactante. Pero de esas desapariciones ninguna figura el poder militar. En todos los casos son dichos por terceros", argumentó el ex represor.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, aseguró que el fallo fue "ejemplar" y que señaló que "la Justicia a veces tarda pero llega y eso es importante". Hay 114 casos de condenados hasta ahora, es un ejemplo muy fuerte. Mientras avancemos vamos haciendo el camino y hoy nos vamos muy conformes. Nos hace dar más fuerza para seguir luchando. (Bignone) Era un canalla que estaba usurpando el poder, por lo tanto era un delincuente que debía ir a la cárcel.
En tanto, el ministro de Justicia, Julio Alak, consideró que la condena es "otro acto de justicia ejemplar porque se trata de uno de los más sangrientos representantes del genocidio ocurrido en el país entre 1976 y 1983". "Campo de Mayo, donde Bignone condujo las atroces prácticas criminales de la represión ilegal, fue, junto a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los dos centros clandestinos de detención más grandes del régimen militar", sostuvo el ministro, quien celebró que la pena se cumpla en una cárcel común, sin privilegios. Bignone asumió la presidencia el 1 de julio de 1982, en reemplazo de Leopoldo Galtieri, tras la derrota argentina en la guerra con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas.
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